Tarta de Queso Especiada de Frambuesas y Arándanos Rojos

Tarta de Queso Especiada de Arándanos Rojos

  • Base:
  • 300 gramos de galletas especiadas o galletas de jengibre (para hacer unos 250 gramos de migas)
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 1/4 cucharadita de sal marina fina
  • 4 cucharadas de mantequilla sin sal, derretida
  • Mermelada:
  • 1 cucharadita de jengibre pelado y cortado
  • 170 gramos de frambuesas Driscoll's
  • 200 gramos de arándanos rojos (si están congelados, no descongelar)
  • 135 gramos de azúcar
  • 7 cucharadas de zumo de naranja
  • Relleno:
  • 900 gramos de queso crema a temperatura ambiente
  • 265 gramos de azúcar
  • 1/2 cucharadita de sal fina marina
  • 1 cucharada de extracto de vainilla
  • 240 ml de nata doble (se puede sustituir por nata líquida para montar), a temperatura ambiente
  • 100 ml de yogur griego natural
  • 100 gramos de migas de galleta reservadas de la base
  • 4 huevos grandes, a temperatura ambiente
  • Decoración:
  • 240 ml de nata doble muy fría (se puede sustituir por nata líquida para montar)
  • 2 cucharadas de azúcar glas, tamizada
  • 340 gramos de frambuesas Driscoll's
  • 2 cucharadas de migas de galleta reservadas de la base (opcional)

60 min + 95 min | 16 | postre | created by dorie sreenspan

Raspberry
Raspberry-Cranberry Spiced Cheesecake
Raspberry

¡Las tartas de queso son un postre esencial que generan sonrisas instantáneas! Dorie Greenspan lleva este postre clásico al siguiente nivel añadiendo galletas especiadas a la base y al relleno, lo que le confiere un toque aún más festivo.
Adaptado de BAKING CHEZ MOI, (c) 2014 por Dorie Greenspan. Publicado con el permiso de Houghton Mifflin Harcourt. Todos los derechos reservados.

Direcciones

Base

1. Engrasamos un molde desmontable de 23-25 cm. con mantequilla. El molde debería medir unos 7 cm de alto. Envolvemos la parte inferior del molde con papel de aluminio extragrueso: Formamos una cruz con dos trozos de papel de aluminio, colocamos el molde en el centro y lo envolvemos. Debemos dejar el papel lo más alto y lo más ajustado posible —es nuestra defensa para evitar que el agua se cuele dentro del molde. Forramos una bandeja de horno con papel de hornear o papel de aluminio.

Rompemos las galletas, las colocamos (en diferentes tandas) en un procesador de alimentos o en una batidora y batimos hasta que estén bien trituradas y en migajas. (También podemos ponerlas en una bolsa de plástico y triturarlas con un rodillo de cocina.) Necesitaremos 175 gramos de migas de galleta para la base; el resto lo reservamos para la tarta y la decoración.

Mezclamos las migas de galleta, el azúcar y la sal en un bol mediano, vertemos la mantequilla derretida y, con un tenedor o con las yemas de los dedos, mezclamos todo bien hasta que la mezcla esté uniforme y húmeda. Traspasamos la mezcla al molde y la presionamos de la manera más equitativa posible por la base del molde y los lados. Preferiblemente, la base de galleta debería llegar a la mitad de los bordes o incluso más arriba, pero la base no tiene que estar perfecta. Congelamos la base durante al menos 15 minutos.

Ponemos una rejilla a una altura media en el horno y precalentamos el horno a 180 ºC.

2. Colocamos el molde desmontable en la bandeja de horno forrada. Horneamos la base durante 10 minutos, después la dejamos sobre una rejilla para que se enfríe mientras preparamos el relleno. Reducimos la temperatura del horno a 160 ºC.

Relleno

1. Ponemos a hervir un cazo con agua y preparamos una fuente de horno lo suficientemente grande para que quepa el molde desmontable.
Con una amasadora a la que le hemos colocado la pala, o en un bol grande con una batidora de mano, batimos el queso crema a velocidad media durante unos 4 minutos, o hasta que quede una mezcla suave. Añadimos el azúcar y la sal y batimos durante otros 4 minutos.

Incorporamos el extracto de vainillay después añadimos los huevos uno por uno, batiendo durante un minuto tras cada huevo. Durante este proceso, debemos parar frecuentemente a limpiar los bordes del bol y a asegurarnos que lo que quede al fondo del bol se está mezclando bien.

Reducimos la velocidad del aparato a baja e incorporamos la nata y el yogur. Cuando la mezcla esté suave y homogénea, añadimos las migas de galleta (nos reservamos dos cucharadas para la decoración, si queremos) y removemos un poquito más la mezcla con una espátula flexible.

Colocamos el molde en la fuente de horno y vertemos la mezcla en el molde. Puede que la mezcla sobresalga del molde, si nos sobra mezcla, podemos hornearla en un molde pequeño o en un molde para soufflés junto con la tarta o en otra fuente de horno que llenaremos de agua.

Introducimos la fuente en el horno y le echamos suficiente agua caliente para que cubra, al menos, la mitad de los bordes del molde desmontable.

Ponemos un temporizador de 90 minutos. Debemos resistir la tentación de abrir el horno —y no nos preocupemos por girar el molde a no ser que el calor del horno sea muy irregular—. La tarta de queso sobresaldrá de los bordes del molde, no pasa nada. La parte superior se dorará y seguramente se agrietará, tampoco pasa nada. Cuando acabe el temporizador, apagamos el horno, dejamos abierta la puerta del horno sujetándola con una cuchara de madera y dejamos la tarta reposar en el baño de agua durante una hora más. (¡Este postre no está hecho para impacientes!)

2. Con cuidado, sacamos el molde desmontable de la fuente de horno —no importa cuánto hayamos ajustado el papel al molde, seguro que hay agua en el papel de aluminio— desechamos el papel de aluminio y pasamos la tarta de queso a una rejilla para que coja temperatura ambiente.

Cubrimos la tarta ya enfriada de manera holgada y la refrigeramos durante al menos 4 horas. La tarta de queso debe servirse siempre muy fría —así sabe mucho mejor—además, es imposible cortarla de otro modo. (La tarta de queso se mantiene cubierta y refrigerada hasta un máximo de 3 días.)

Decoración

1. En una cacerola mediana, mezclamos los frutos rojos, el azúcar, el zumo de naranja y el jengibre. Colocamos la cacerola a fuego medio-alto y llevamos la mezcla a ebullición, removiendo frecuentemente con una espátula resistente al calor. Tras 5 minutos, cuando la mezcla comience a burbujear, a espumarse y los frutos rojos exploten, removemos constantemente hasta que la mermelada espese y la espátula deje un rastro que desaparezca rápidamente en el fondo de la cacerola. Vertemos la mermelada en un bol resistente al calor y añadimos las frambuesas. Dejamos que la mermelada se enfríe durante unos 30 minutos antes de triturarla en procesador de alimentos (podemos hacer este proceso en dos tandas si es un aparato pequeño) o con una batidora– batimos hasta que quede un poco grumosa. Trasladamos la mermelada al bol, cubrimos la superficie con un trozo de papel film y refrigeramos hasta que esté fría, durante al menos 2 horas. Podemos preparar la mermelada hasta 3 días antes y mantenerla refrigerada. En el caso de que, tras enfriarla, haya líquido alrededor de los bordes del bol, pasamos la mermelada por un colador y removemos para que el líquido se cuele. Podemos guardar ese líquido para mezclarlo con agua con gas.

2. Pasamos un cuchillo de mesa entre los bordes de la tarta y el molde, después calentamos los laterales del molde con un secador (también podemos envolver los laterales del molde en un trapo de cocina caliente y húmedo). Con cuidado, desmontamos los bordes del molde.
Con una espátula pequeña o un cuchillo de mesa, cubrimos la parte superior de la tarta con mermelada. (Si sobra mermelada, considérate afortunado por la mañana.) Formamos un círculo de nata montada alrededor del borde de la tarta y luego colocamos otros dos círculos concéntricos. Ponemos los frutos rojos con la punta hacia arriba sobre la mermelada, formando dos círculos de frutos rojos y llenando el círculo central con más frutos rojos. Si queremos, espolvoreamos ligeramente la tarta con el resto de las migas de galleta. 
Si no vamos a servir la tarta inmediatamente, la volvemos a meter al frigorífico.

3. Hora de servir: Existen dos maneras buenas de cortar la tarta: o bien usamos un trozo largo de hilo dental—lo sujetamos por ambos extremos y lo vamos moviendo a través de la tarta. O bien usamos un cuchillo largo y fino—pasado por agua caliente, lo secamos y cortamos; repetimos el paso del agua y el secado tras cada trozo.

4. Conservación: Bien cubierta y alejada de comidas que desprendan fuertes olores, la tarta de queso sin decorar la podemos mantener refrigerada durante unos 3 días. También se puede envolver herméticamente y congelar hasta 2 meses; para descongelarla, sin quitarle el envoltorio, la pasamos al frigorífico toda la noche. Una vez decorada, se recomienda servir la tarta en un máximo de 4 horas.

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